Saltar al contenido

Cuando no es solo una fecha: el dolor de no sentirse prioridad en la pareja

por Laura Manuela Serna Lopez 30 Dec 2025 0 comentarios

Hay momentos en la vida de pareja en los que el conflicto no está en lo que ocurre, sino en lo que eso significa emocionalmente.

A simple vista, que tu pareja no quiera compartir contigo una fecha especial (Navidad, fin de año, cumpleaños) podría parecer un desacuerdo más: dónde pasar una fecha especial, cómo repartir el tiempo entre familias, qué tradición priorizar. Sin embargo, cuando una situación nos genera rabia, tristeza o una sensación profunda de no ser tenidos en cuenta, es porque se está tocando una herida más antigua.

Las fechas simbólicas, como Navidad o fin de año, activan conflictos de pertenencia, lealtad y prioridad afectiva. No se trata solo de una cena o de una hora específica, sino de lo que el inconsciente interpreta:
¿A qué sistema pertenezco?
¿Soy elegida?
¿Ocupo un lugar importante en la vida del otro?

Muchas veces, en la pareja, uno de los miembros se involucra profundamente con la familia del otro: participa, acompaña, construye vínculos, cede espacios. Y cuando esa implicación no es correspondida de la misma manera, aparece un conflicto silencioso de desvalorización emocional. La sensación de “yo sí doy, pero no recibo en la misma medida”.

La rabia que emerge en estos escenarios no es negativa. Es una emoción límite que señala que algo importante no está siendo visto. Nos habla de una necesidad legítima de reconocimiento, de ser prioridad, de sentir que la pareja no solo comparte el día a día, sino también los momentos simbólicos que marcan cierres y comienzos.

Desde esta mirada, también es importante entender que muchas personas mantienen lealtades invisibles muy fuertes con su familia de origen. No siempre es falta de amor hacia la pareja, sino dificultad para realizar un movimiento emocional adulto: pasar de ser hijo o hija principalmente, a construir un nuevo sistema donde la pareja también ocupa un lugar central. Cuando ese proceso no se da, se generan tensiones constantes.

El verdadero conflicto entonces no es:

“¿Dónde pasamos esta fecha?”

Sino:

“¿Me siento elegida, priorizada y tenida en cuenta?”

Este tipo de situaciones nos invita a revisar nuestra historia personal:

  • ¿Cuántas veces me he adaptado para no incomodar?

  • ¿En qué momentos he sentido que debo ceder para sostener el vínculo?

  • ¿Qué parte de mí sigue esperando ser reconocida?

La sanación comienza cuando dejamos de discutir solo el hecho externo y empezamos a nombrar la emoción profunda. Cuando podemos decir: “Esto no me molesta solo por la fecha, me duele porque me hace sentir que no soy prioridad”, abrimos la puerta a una comunicación más honesta y consciente.

Las relaciones adultas no se sostienen solo con amor, sino con acuerdos claros de pertenencia, reciprocidad y prioridad emocional. Y cada conflicto, por incómodo que sea, puede convertirse en una oportunidad para mirarnos, escucharnos y sanar.

Porque al final, no se trata de una noche.
Se trata del lugar que sentimos que ocupamos en el corazón del otro.

Publicación anterior
Siguiente publicación

Deja un comentario

Todos los comentarios del blog se revisan antes de publicarlos.

¡Gracias por suscribirte!

¡Este correo electrónico ha sido registrado!

Compra el look

Elige opciones

Opción de edición
Términos y condiciones
Por favor consulta nuestra política de cancelación y aplazamiento de citas, que podrás encontrar en la parte inferior de la página, antes de proceder a realizar tu pago. El agendamiento de citas está sujeto a disponibilidad. El envío de productos se realiza entre 2 a 5 días hábiles después de realizada la compra.

Elige opciones

this is just a warning
Acceso